11-Dec-2017

Acuerdo Mercosur-UE: ¿Se firmará ahora en Buenos Aires?

Tras las negociaciones realizadas en Europa, esta semana se buscará cerrar el convenio que tendrá gran impacto en el negocio de la carne. Cómo se podría distribuir la cuota entre los países del bloque a la luz de lo consensuado hace 13 años en el Foro Mercosur de la Carne.


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Después de diez días de fatigosas reuniones en Bruselas, los negociadores del Mercosur y la Unión Europea se trasladan a Buenos Aires, para tratar de cerrar el tratado de libre comercio entre los bloques, en coincidencia con la celebración de la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que se realiza por primera vez en América Latina.

En Europa no se llegaron a terminar de acordar todos los temas. Por supuesto, quedan pendientes los más espinosos. Sin embargo, los negociadores y los gobiernos no descartan que pueda lograrse un entendimiento y que se anuncie la firma del convenio. De todos modos, sus impulsores, de ambos lados, han abierto el paraguas al advertir que si se demorara en dos o tres meses no sería una noticia desastrosa.

El dilema de la carne

Una de las cuestiones difíciles a definir, es el tamaño del acceso preferencial para la carne bovina del bloque sudamericano. En octubre, la UE ofreció una cuota de 70 mil toneladas equivalente carcasa (unas 50 mil toneladas peso embarque), mitad enfriada y mitad congelada, con arancel del 7,5%. En otras palabras, la mitad de lo que había ofrecido en 2004 y que, entre otras cosas, provocó el congelamiento de las negociaciones por seis años.

Según trascendió extraoficialmente, el mes pasado el Mercosur hizo saber a Europa que su umbral para el rubro era de 210 mil toneladas.

Entre la oferta europea y el pedido sudamericano a todas luces parece que los europeos sostienen la posición más inflexible. Esto significa que un acuerdo posible terminaría con un número mucho más cerca de aquel piso.

Siendo así, el Mercosur debería compensar su debilidad negociadora con algunas condiciones que mitiguen un acceso tan limitado: que la cuota no tenga prestablecidos tramos para carne congelada y enfriada, sino que todo esté permitido y que el mercado elija qué prefiere; que no tenga arancel intracuota; que la administración recaiga en los países exportadores, como sucede con la cuota Hilton; y que tenga previsto un mecanismo de renegociación, en algún momento futuro, aunque esto cueste que la cuota se vaya abriendo a lo largo del tiempo.

Un logro de este tipo permitirá dar una bienvenida más entusiasta al nuevo acuerdo. No obstante, creemos que un entendimiento de alcance más pobre sería, de todos modos, algo positivo para las economías de esta parte del mundo.

El Mercosur, en un cuarto de siglo, se mantuvo al margen de la “revolución” de los acuerdos regionales de libre comercio. En este primer tratado relevante, quizás debamos asumir el costo de la inacción previa y que nos sirva como experiencia para ir en busca de otros convenios de importancia económica.

La negociación posterior

Si se firmara este entendimiento entre el Mercosur y Europa, quedará una negociación bien difícil: resolver cómo se asigna la cuota Mercosur entre sus miembros, ya que todos los países quieren manejarla individualmente y no existe un organismo supranacional que pueda hacerlo.

En 2004, cuando no se descartaba llegar al final de manera inminente, las entidades más representativas de la producción agropecuaria y de la industria frigorífica de los cuatro países se reunieron en Montevideo, fundaron el Foro Mercosur de la Carne y firmaron un documento determinando cómo iba a distribuirse entre los países la hipotética cuota de carnes durante los primeros cinco años de su vigencia.

Teniendo en cuenta diferentes variables de las ganaderías de los miembros, fundamentalmente producción y exportaciones, se llegó al número “mágico” de 42,5% para Brasil, 29,5% para la Argentina, 21% para Uruguay y 7% para Paraguay.

Uso la palabra mágico porque estos números no tenían que ver estrictamente con ninguna variable, sino que se fijaron en un forcejeo para poder dejar a todas las partes razonablemente de acuerdo. También incidió la historia de cada uno específicamente en el mercado europeo.

En ese momento, la Argentina representaba 20-25% de las exportaciones del bloque, aunque en ascenso tras la debacle de aftosa de 2001; Brasil, 57-60%, también en suba; Uruguay, con el 15%, se recuperaba como la Argentina. Por su parte, Paraguay tenía el 3-5%, sin certezas en cuanto a su despegue posterior.

A 13 años, la situación luce bien distinta. Brasil continúa con el 60% y Uruguay con el 15%, pero Paraguay triplicó su participación al 15% y la Argentina la redujo a menos de la mitad tras 12 años de kirchnerismo. Mirando hacia adelante, la situación también puede volver a cambiar.

En aquel momento, el Foro Mercosur de la Carne presentó su acuerdo a los gobiernos, el que fue tomado como bueno ya que les evitaba tener que resolverlo entre ellos. Causó gran impacto en Europa que se hubiera llegado a ese compromiso.

Imbuido de cierta nostalgia, creo que sería positivo respetar esos porcentajes durante los primeros cinco años de esta, nuevamente, hipotética cuota Mercosur. Mantener la palabra aunque haya cambiado el contexto es un signo de madurez y seriedad. Aunque no se me escapan los fuertes motivos que existen para revisarla.

Ojalá tengamos un acuerdo y la posibilidad de discutir entre nosotros para distribuir la nueva cuota. Éxitos para los negociadores de esta semana y para los que negocien la distribución intraMercosur!

Miguel Gorelik, Director de Valor Carne

 

Fuente: Valor Carne (www.valorcarne.com.ar)